PERFIL DEL LIC. JESSE J. BAÑUELOS

Jesse J. Bañuelos esta muy orgulloso de haber nacido en un jacal de adobe en Las Moras, un rancho en Zacatecas, México, donde también pasó su niñez. Las Moras está entre Tepechitlán y Tlaltenango, que están a medio día de camino, a pié, de Las Moras.

EN MEXICO, SU PADRE LO ENSENÓ A TRABAJAR LLEVANDÓLO AL CAMPO A LABOREAR EN LA TIERRA CUANDO EL LIC. BAÑUELOS TENÍA 5 AÑOS

Cuando el Lic. Bañuelos tenía 5 años, su padre lo empezó a llevar al campo todos los días, al amanecer, durante la temporada de la siembra, para que le ayudara a sembrar maíz. Cuando era el tiempo de la cosecha, el Lic. Bañuelos y su padre también laboreaban en el campo de sol a sol. Así es como el padre de el Lic. Bañuelos lo enseñó a trabajar, y así es como el Lic. Bañuelos aprendió la virtud de trabajo duro.

EN MEXICO, Una Jóven Con Corazón De Oro LO Enseñó A ESCRIBIR, A LEER, Y LO INCULCÓ CON UN GRAN AMOR A LOS LIBROS Y A EL ESTUDIO

Nadie iba a la escuela en Las Moras debido a que no había escuela. Un día, Fernanda Dominguéz, una jóven quien era la única persona alfabetizada en Las Moras, se ofreció a enseñar a leer y a escribir, en su casa, a cualquier niño cuyos padres quicieran que sus hijos aprendieran. Muchos padres no querían mandar a sus hijos con Fernanda porque cuando crecieran, los padres esperaban que sus hijas fueran amas de casa y que sus hijos fueran peones, como los padres lo eran. Por lo tanto, no necesitarían saber como leer o escribir, decían esos padres. El Lic. Bañuelos no quería ir a las clases porque casi ninguno de sus amigos iba a ir. Sin embargo, su madre insistió. A pesar de que las clases con Fernanda duraron solo seis meses, debido a que era una maestra dotada, en esos seis meses, y con solo unas horas de clase por semana, enseñó a el Lic. Bañuelos a leer, a escribir, y también le inculcó un amor a los libros y a el estudio.

AUNQUE NO QUERÍA VENIR A ESTE PAÍS PORQUE TENÍA MIEDO DE QUE NUNCA APRENDERÍA EL INGLÉS, SUS PADRES LO TRAJERON AQUÍ PORQUE SABÍAN QUE SU FUTURO LO ESTABA ESPERANDO

Con el tiempo, el Lic. Bañuelos y su familia se fueron a vivir a Tijuana donde el atendió a la Escuela Primaria 16 de Septiembre, la primera escuela que había atendido en su vida. Debido a que le encantaban los libros y el estudio, se destacó en la escuela luego luego. Dos años después, su padre decidió traerse a la familia a Los Ángeles donde el ya se había establecido. El Lic. Bañuelos no quería venir a este país porque temía que nunca aprendería el Ingles, y porque no quería dejar su escuela. Por lo cual, en cuanto se dió cuenta de que el y su familia se iban a venir a este país, le pidió a una tía que si podía quedarse con ella en Tijuana hasta que terminara. Aunque su tía accedió a dejarlo que se quedara con ella, sus padres lo trajeron a este país porque presentían que un futuro lo estaba esperando. Cuando empezó a vivir en este país no quería ir a la escuela. Sin embargo, su madre insistió.

EN ESTE PAÍS, Un Maestro Sabio y Noble LO Enseñó A SUPERAR SUS TEMORES Y SUS INSEGURIDADES, Y A LUCHAR CONTRA Lo Imposible

Cuando el Lic. Bañuelos tenía como dos años en este país y estaba por graduarse del Grado Ocho en Potrero Elementary School, en El Monte, California, el Maestro Bennett, el maestro favorito del Lic. Bañuelos, le pidió que diera el discurso de graduación en Inglés y en Español. Debido a que el Lic. Bañuelos todavía hablaba muy mal el Inglés, unos maestros no querían que lo diera en Inglés. El no quería dar los discursos de ninguna manera porque, aparte de su falta de Ingles, tenía una fobia de hablar en público. Por eso sabía que si los daba, el Maestro haría el ridículo. Además, los padres del Lic. Bañuelos no tenían dinero para comprar el traje ni los zapatos que necesi-taría para los discursos. Aún así, el Maestro lo convenció a que los hiciera, y convenció a los otros maestros a que lo dejaran hacerlo. Luego, el Maestro le ayudó a ensayar los discursos. Durante los ensayos, el Maestro descubrió la fobia del Lic. Bañuelos. Sin embargo, el Maestro insistió, y una semana antes de la graduación, con su propio dinero, le compró un traje y un par de zapatos a el Lic. Bañuelos.

En la noche de la graduación, después de que el Lic. Bañuelos terminó sus discursos, la audiencia le aplaudió calurosamente. El aplauso lo subió a las nubes porque lo tomó como una seña de que, a pesar de su fobia, había hecho buen trabajo. Cuando se bajó del escenario, sus amigos lo felicitaron por su discurso en Español. Cuando les preguntó sobre su discurso en Inglés, le dijeron que casi no le habían entendido nada por su acento, y porque tartamudió y salteó palabras. “¿Y el aplauso?”, preguntó el Lic. Bañuelos. “Te aplaudieron porque tuviste el valor de subir al escenario sabiendo que ibas a hacer el ridículo,” le comentaron. En lágrimas y sientiendose como un fracaso, el Lic. Bañuelos se acercó al Maestro para perdirle perdón. El Maestro sonrió y dijo: “¡Bien hecho! Felicidades!” Confundido, el Lic. Bañuelos le dijo: “No entiendo, le fallé completamente.” El Maestro sonrió de nuevo y le comentó: “un día entenderás lo que hiciste esta noche.”

LA PREPARACIÓN Y EXPERIENCIA PROFESIONAL DEL LIC. JESSE J. BAÑUELOS